Experto detalla cómo elegir inversiones en 2026, según plazo y riesgo

El académico Alejandro Urzúa (UNAB) explica por qué no existe un “instrumento ganador” para todos y repasa opciones como depósitos a plazo, fondos mutuos, acciones y ETF.
Servicios22/03/2026Equipo ObjetivoEquipo Objetivo

Alejandro Urzúa, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UNAB, analiza alternativas para invertir en 2026. Créditos foto: Freepik

En un escenario económico marcado por la incertidumbre, los cambios en las tasas de interés y una inflación que conviene seguir de cerca —especialmente por el efecto de los combustibles—, tomar decisiones para invertir en 2026 puede volverse más desafiante para el público general. La clave, advierte el académico Alejandro Urzúa, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB), es entender que no hay una fórmula única.

“Al momento de hablar de inversiones, es importante entender que no existe un instrumento ‘mejor’ para todos. La elección depende principalmente del nivel de riesgo que cada persona está dispuesta a asumir, del plazo en que necesita el dinero y de sus objetivos financieros”, sostiene.

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No hay una respuesta universal: manda el perfil de riesgo

Más que perseguir “el instrumento ganador”, Urzúa plantea que el punto de partida es definir el perfil personal: cuánto riesgo se tolera, por cuánto tiempo se puede dejar el dinero invertido y qué se busca lograr (resguardar, crecer, planificar un objetivo).

Con eso, dice, se puede armar una estrategia más coherente y evitar decisiones impulsivas en períodos de volatilidad.

Depósitos a plazo: la alternativa más segura y predecible

Entre las opciones de menor riesgo aparecen los instrumentos de ahorro tradicionales, como los depósitos a plazo, usados por quienes priorizan estabilidad.

Según el académico, su atractivo está en la certeza: “Su principal ventaja es que ofrecen una rentabilidad conocida desde el inicio y un riesgo bajo, aunque normalmente sus retornos tienden a ser moderados y muchas veces cercanos a la inflación”.

La contracara es justamente esa limitación: al apostar por seguridad, la ganancia suele ser acotada, especialmente si el costo de vida presiona los retornos reales.

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Fondos mutuos conservadores o balanceados: más potencial, con fluctuaciones acotadas

En un escalón intermedio se ubican los fondos mutuos conservadores o balanceados, que suelen invertir en una mezcla de bonos y otros activos financieros. Para Urzúa, pueden ofrecer una rentabilidad mayor en el tiempo, aunque sin estar libres de movimientos.

“Estos pueden ofrecer rentabilidades algo mayores en el tiempo, aunque con pequeñas fluctuaciones”, explica. En la práctica, son alternativas que suelen atraer a quienes quieren salir de lo completamente tradicional, pero sin asumir la volatilidad más intensa de los instrumentos accionarios.

Alejandro Urzua, economista de la UNAB

Acciones y ETF: apuesta de largo plazo con volatilidad

Para quienes tienen un horizonte de inversión más extenso y aceptan variaciones relevantes en el camino, existen opciones como acciones o fondos cotizados en bolsa (ETF). Aquí el rendimiento está más ligado al desempeño de empresas o mercados, lo que abre espacio a retornos más altos a largo plazo, pero también a caídas puntuales.

“Estos instrumentos participan directamente en el desempeño de empresas o mercados completos, por lo que pueden generar retornos más atractivos en el largo plazo. Sin embargo, también pueden experimentar caídas temporales, especialmente en períodos de incertidumbre económica”, advierte el académico.

Diversificar: la recomendación central para 2026

Frente a un contexto que puede moverse con rapidez, Urzúa insiste en que el foco no debería estar en “poner todo” en una sola alternativa. La recomendación es diversificar, combinando distintos instrumentos según el perfil de riesgo y los objetivos personales.

“De esta manera se busca equilibrar seguridad y rentabilidad, construyendo una estrategia financiera más estable en el tiempo”, afirma.

En otras palabras, más que buscar una respuesta única sobre dónde invertir, el desafío para invertir en 2026 es construir una mezcla razonable: una parte más estable y otra con mayor potencial, siempre alineada con la realidad de cada persona.

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